Cuando no supe más de ti.

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Ha pasado algún tiempo, ¿un año? Tal vez más, no lo sé con certeza, no lo recuerdo bien. He dejado de contar los días, al  menos los  segundos han dejado de  sentirse como horas. Y es que  te fuiste tantas veces, que termine por acostumbrarme a estar si ti.

¿Qué si te pienso? Me lo han preguntado más de una vez, pero a pesar del tiempo, esa pregunta sigue carcomiéndome el alma. Por supuesto que te pienso, ¿qué estarás haciendo? ¿Quién toma tu  mano?, ¿quién acaricia tu cabello?, ¿quién besa tus labios?, ¿quién roza tu piel? Pero las respuesta nunca llegan. Otras veces, me descubro sonriendo cuando pienso en ti. ¿El motivo? miles de recuerdos, las caricias, nuestros besos; alguna palabra al aire, alguna canción, pero sobre todo la luna que cada noche me recuerda que tuvimos  un gran amor.

Me enamore de ti y por un largo tiempo vivimos maravillosos momentos. Cada noche esperaba con ansias a que saliera el sol para ver  tus bellos ojos color café. Sé que tú también me amabas, me lo decían tus detalles, tus sonrisas, tus miradas, nuestras almas se unían en cada caricia y nuestros cuerpos se unificaban cuando hacíamos el amor.

El destino  nos cayó por sorpresa, cada quien tomó su camino, un rumbo distinto. Aún recuerdo aquella tarde sentados en aquel café, ese último y  mágico momento,  donde nuestras miradas se cruzaron para nunca dejarse ir.

Debo confesar, que a pesar de nuestra separación, nunca deje de buscar pretextos para saber de ti, que no me resignaba a la idea de  dejar de ser todo y convertirnos en extraños, extraños que compartieron la misma historia y también la misma cama.

 

Cuando al fin me acostumbré a la idea de estar sin ti, descubrí a una persona que había dejado en el olvido, me descubrí a mí, ahí frente al espejo, con reflejos de tristeza, con el corazón herido, con un futuro incierto, con la sonrisa cansada. Creía que no estaba listo para dejar te ir, pero con un poco de esfuerzo, logre sonreír, y al cabo  de los días, mi corazón roto y cansado volvía  a latir con fuerza; orgulloso de las grietas, la ilusión volvió a recorrer mis arterias, sabiendo que algún día me volvería a enamorar.

Hace algunos meses que deje de  querer saber de ti,  deje de buscarte y también de extrañarte, no sé nada de ti y ya  no tengo la necesidad de saberlo, pero debo confesar, que cada noche al ver la luna , sin poder evitarlo,  pienso un poquito en ti.

DL ♥

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